Por Jorge Olmos Contreras
Desde el 11 de enero pasado, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez tenía debidamente planchado y guardado bajo el más riguroso secreto, un acuerdo oficial para, sin avisar al presidente municipal, ni a los empresarios ni a ningún otro sector, que él personalmente asumiría el control total de la policía municipal debido a que existen “considerables” denuncias presentadas ante la fiscalía estatal por diversos hechos delictuosos.