Por Jorge Olmos Contreras
Más desafortunadas y cínicas no pueden ser las declaraciones del mayor Rogelio Hernández de la Mata en torno a los hechos donde un joven de apenas 25 años de edad fue agredido en el interior de una celda de la cárcel preventiva municipal de Puerto Vallarta hasta sacarle los ojos. En entrevista banquetera, casi se mofa de los reporteros al asegurar que el muchacho no gritó, que por eso no fue atendido con inmediatez por los dos celadores que custodiaban ese día las mazmorras de Las Juntas.