Por Jorge Olmos Contreras
Como lo adelantamos ayer en otro artículo, en el sentido de que los esposos Juan Carlos Rosas y Verónica Plasencia están acostumbrados a violar leyes y reglamentos y decirse influyentes por conocer a varios funcionarios municipales, no nos equivocamos, ya que, efectivamente la construcción que realizan para poner en funcionamiento un restaurante bar con música de bandas norteñas atrás del cárcamo del Seapal, no tiene permiso de la Dirección de Planeación Urbana y Ecología, y ayer fue clausurado por la autoridad, con el apercebimiento de que si continúan los trabajos de forma irregular, serán clausurados de forma definitiva.