Por Jorge Olmos Contreras
No cabe duda de que pueden más los intereses de unos cuantos, que los de Puerto Vallarta, sobre todo si se trata de recurrir al chantaje para lograr algún propósito, tenga éste legitimidad o no. Lo ocurrido la mañana de este viernes en la entrada de Marina Vallarta dejó ver la cara violenta e intolerante de personas que no les importa la imagen del destino turístico, con tal de armar un escándalo público y tomar medidas extremas –como el cerrar el paso vehicular de la principal arteria vial de la ciudad—para denunciar “el grave riesgo” de la “densificación desmedida” en su fraccionamiento.