Sobran elementos para afirmar que la revolución del internet, los 'smartphones' y las redes sociales no liquidó a los diarios, sino produjo una vertiginosa y exitosa renovación
No resultó. La Plataforma Nacional de Transparencia, la más ambiciosa herramienta tecnológica en la historia de acceso a la información pública, fue suspendida de manera temporal por inoperante. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) lanzó este mega mecanismo y sustituyó con él a los antiguos sistemas Infomex. Se intentó integrar a ocho mil entidades gubernamentales en un solo portal. Se intentó que los gobiernos de los estados y la Ciudad de México se armonizaran. Se quiso poner toda la información gubernamental en un solo sitio. El INAI estaba emplazado por la Ley General de Transparencia para el pasado 5 de mayo. Y cumplió puntual. Pero la madrugada del viernes 27, se vio obligado a reactivar al antiguo Infomex y reconocer que la plataforma no funcionaba. ¿Quién y cómo recibió el contrato para montar esta interfaz? Intellego S.C., el mismo corporativo que en 2014 apareció señalado como supuesto intermediario de sobornos en Pemex para obtener un contrato para Hewlett Packard
Un tribunal de Tokio determinó ayer que las obras con forma de vagina creadas por una artista japonesa son arte mientras estén exhibidas, pero la halló culpable de obscenidad por distribuir datos digitales que pueden usarse para recrear de forma tridimensional y más realista sus genitales.
Luis Castrillón-RST
La posibilidad de democratizar el conocimiento a partir del trabajo periodístico parece ser un debate que en ocasiones se pierde en definiciones de impacto ajenas a las que debería considerarse desde el ejercicio mismo de la profesión informativa. Sí, el periodismo es un negocio, nadie lo niega, pero primero es información.
Práctica que no conoce colores partidistas y enraizada en una subcultura de la clase política mexicana, “el diezmo” ha seguido el camino (aunque retorcido) de la materia y la energía: ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma.