Por Jorge Olmos Contreras
Para hacer el ridículo se pinta solo, sobre todo cuando las ideas están ausentes en su cerebro y permite que otros piensen por él para llenarlo de conceptos “joviales”, que sólo lo llevan a un escenario vacuo, en donde reina la improvisación y la ineficacia política. Sí, nos referimos al diputado federal Luis Ernesto Munguía González, quien aprovechó su primer año como legislador para rendir un “informe” que supo a un insulto a la inteligencia de los vallartenses, por no tener precisamente nada qué informar.