Por Jorge Olmos Contreras
El poder judicial del estado de Nayarit se fajó los pantalones, no se dejó intimidar por las amenazas de bomba y otras agresiones verbales por parte del empresario tapatío, Eduardo Valencia Castellanos –los jueces tampoco se amedrentaron por la serie de declaraciones mediáticas donde se victimiza por este caso—y finalmente este 31 de marzo del 2026, lo sentenció a nueve años de prisión por el delito de fraude específico cometido en agravio de cuatro personas a las que les vendió departamentos de muy mala calidad en el desarrollo turístico inmobiliario Flamingos Acqua, ubicado en Nuevo Vallarta, Nayarit.