Desconfío de esta tendencia de sobrevalorar la sexualidad, hacer de ella no sé que especie de éxtasis, de puerta abierta al absoluto, como si el cielo estuviera a tiro de orgasmo.
André Comte-Sponville
Según la antropóloga Helen Fischer los hombres son monógamos seriales con infidelidades ocasionales. Esto obedece a estrategias que tienden a privilegiar la propagación de la especie, en resumidas cuentas la naturaleza es siempre la ganona e intenta imponerse. El hombre es infiel para diseminar su semilla (de ahí viene la palabra semen) pero se queda con la hembra para protegerla y a su descendencia durante el tiempo precario que el animal racional se desarrolla pues, por el tamaño de nuestra cabeza y las dificultades de pasar por el canal vaginal nacemos prematuros. Frágiles, profundamente desvalidos, necesitamos la protección y cuidados de lospadres por mucho tiempo. Por su parte, la mujer, como buena recolectora y encargada de alimentar a las crías busca un hombre que se quede y otro más por si el original la abandona o para que ayude con el gasto en tiempos de crisis.