Por Jorge Olmos Contreras
Para aquellos “analistas” que se están desgarrando las vestiduras y que pronostican que el presidente municipal con licencia de Bahía de Banderas, Héctor Santana va a renunciar a MORENA para buscar la candidatura a la gubernatura de Nayarit por otro partido, les podemos decir que no es así. Que no se equivoquen, porque Santana –quien se comportó como todo un caballero y reconoció la nominación de la senadora del Partido Verde, Jasmine Bugarín, para defender la cuarta transformación— se va a sumar al proyecto de Bugarín y con esto, el alcalde de Bahía ya ganó, y mucho.
Si bien es cierto que Héctor Santana fue víctima política de las negociaciones entre Morena y el Partido Verde para dejarle Nayarit a Jasmine Bugarín, también lo es que Santana y Bugarín tenían un acuerdo mutuo en el que, cualquiera de los dos que ganara la candidatura, apoyaría al triunfador.
Y aunque a Héctor Santana le va a costar tiempo y esfuerzo para convencer a los nayaritas de la importancia de apoyar con todo a Jasmine Bugarín, la tarea no es imposible, toda vez que, si algo tiene Santana, es ese carisma para convencer a sus seguidores.
Héctor Santana ganó la encuesta de Morena con la máxima calificación en todos los rubros, es decir, con 10 puntos porcentuales, por lo que es de vital importancia que –en su momento—haga campaña al lado de Jasmine Bugarín si es que Morena quiere refrendar la gubernatura de Nayarit con una candidata del Partido Verde.
Esto lo sabe muy bien Jasmine Bugarín, es decir, si no tiene el respaldo de Héctor Santana en el próximo proceso electoral, recibiría un voto de castigo, y esto nadie lo desea, ni los dirigentes del Verde, ni la cúpula de Morena.
Por ello decimos que, si alguien ganó con la nominación de Jasmine Bugarín, ese es Héctor Santana, quien seguramente en unos días podría deslizar información de las negociaciones internas que se hicieron en los sótanos de Morena para que aceptara, “por razón de género” a una mujer como candidata de la defensa de la cuarta transformación.
En este escenario, reiteramos: No se equivoquen, Héctor Santana se queda en Morena. Él podría ser pieza clave en el gobierno del Estado de Nayarit, a menos que lo veamos en una próxima curul en el senado de la República.
Sin embargo, y por los miles de seguidores y pueblo en general que creyó en su proyecto, lo más predecible es que sea uno de los funcionarios más importantes del gobierno de Jasmine Bugarín, en caso de que la alianza Verde-Morena gane las elecciones, por supuesto.
Ahora bien, lo que tiene molestos –muy molestos—a los militantes y simpatizantes de Morena en Nayarit, es la simulación con la que el Partido que fundó Andrés Manuel López Obrador mostró en este proceso para elegir sus fichas en varias entidades de la República Mexicana.
No se vale que los pongan a competir, los hagan pedir licencia o renunciar a sus cargos públicos, gastar dinero, convencer a sus seguidores y ganar la encuesta, si al final la negociación se va a hacer en lo oscurito, o quizás ya estaba planchada la decisión de escoger al “candidato” o a la “candidata”.
Héctor Santana puede ser todo un caballero, tal y como se portó en este proceso interno. También podría poner todo el empeño para convencer a su gente de que se sume a Jasmine Bugarín; pero en el fondo, si los militantes y simpatizantes de Morena sienten que esto fue una “pantomima”; si se sienten traicionados, burlados, ninguneados, la factura podría cobrarse en las urnas.
El riesgo es grande… Vamos a ver de qué están hechos tanto Santana como la Bugarín.