El 25 de octubre del 2002 el huracán Kenna destrozó el malecón y los arcos de Vallarta; también causó estragos en la zona hotelera

Por Jorge Olmos Contreras

También fue en octubre, pero del año 2002, el mes en que un potente huracán categoría 5 le dio un coletazo a Puerto Vallarta, y dejó parte de su infraestructura turística dañada. En esa ocasión, la marejada de “Kenna” destrozó el malecón, derribó los emblemáticos Arcos y afectó el ícono principal de este destino turístico, la escultura de El Caballito de Mar.

Fue precisamente el 25 de octubre, el día en que se rompió el mito de que los ciclones tropicales no entraban a Puerto Vallarta por estar protegida la ciudad por su vasta zona montañosa, ya que el huracán “Kenna” –aunque no entró al puerto directamente—provocó una de las marejadas más intensas que se recuerden en la costa.

Además de la infraestructura pública, las olas que entraron con fuerza, empujadas por los vientos del fenómeno meteorológico, dejaron severos daños en toda la zona hotelera del puerto. Ningún hotel cercano a la playa fue ajeno a la fuerza de la naturaleza, por lo que hubo que evacuar a turistas y huéspedes de último momento ante lo que parecía una inminente inundación.

Desde el hotel Sheraton, hasta el Marriott y Velas Vallarta, el agua salina entró a las zonas de albercas, bombas, cocinas y algunos “lobbys”.

Tiendas como Coppel fueron arrasadas por el agua y la avenida Francisco Medina Ascencio era un río adornado con televisores, refrigerados, estufas etc.

La rapiña no se hizo esperar… decenas de personas llevaban sobre sus espaldas muebles de línea blanca y electrónica.

Los negocios de joyería fina del malecón fueron reventados por las olas y toda su mercancía comenzó a aparecer entre las aguas turbias, por lo que hasta policías turísticos aprovecharon para echarse a la bolsa alguna costosa prenda.

El Banco (que antes fue Promex) y que estaba donde hoy está una tienda de conveniencia –entre la calle Ignacio L Vallarta y el malecón dos—sufrió daños considerables, ya que sus gruesos vidrios cedieron ante la marejada y fue curioso ver fajos de billetes corriendo entre el agua.

El único inmueble que no tuvo afectaciones fue donde estaba La Mega Comercial Mexicana (hoy Soriana), debido a que tiene un estacionamiento en la planta baja y por ahí entró y salió el agua hacía la Avenida Francisco Medina Ascencio… Esto debió ser un ejemplo para futuras construcciones cercanas al mar, pero a 24 años del “Kenna” se siguen autorizando edificios y desarrollos sin protección en caso de huracán.

Y aunque hoy las circunstancias son distintas, el huracán “Simon” puede ocasionar daños similares al de “Kenna” por el modelo del pronóstico de su trayectoria.

Esperemos que no.