Por Gerardo Sandoval Ortiz
A fines del año pasado, tres patrullas de la Secretaría de Marina realizaron una batida en diversas rancherías de Cabo Corrientes. Tres patrullas irrumpieron en la comunidad indígena de Chacala, se apostaron frente a la tiendas Diconsa y abordaron a un menor que acudió a conectarse al Internet para hacer una tarea. Las siguientes nueve horas fueron de salvaje tortura para un estudiante distinguido por obtener diplomas por su alto aprovechamiento en la Telepreparatoria de El Refugio de Suchitlán.